Testimonios

 

Una historia de 500 grs "Blanco y en Botella"

No te conozco, no sé tu nombre, ni tu historia, no sé por qué lo hiciste, pero gracias. Gracias por regalarnos, sin esperar nada a cambio, la mejor medicina para nuestra hija. […] Ana pesó al nacer 500 gramos […]. Tan pequeña, tan frágil, tan inmadura […]

Ana empezó tomando por la sonda 0,5 ml de ‘tu leche materna’ cada hora. ¿Increíble, verdad? Parece mentira que tan poco les aporte tantos beneficios. Tendrías que verla ahora […].

Ana nos ha enseñado a vivir cada minuto con ilusión, a disfrutar de cada pequeño paso con esperanza […] a creer más en la bondad de la gente. Ha cambiado nuestras vidas y nuestra forma de ser.

¿Sabes lo que más nos gustaría? Que Ana te apretara el dedo índice y ese gesto bastara para que sintieras con total certeza que formas parte de nuestra vida.

Gracias por ser tan generosa y tan especial para Ana y para todas las Anas del mundo.